La lista es el mensaje
Dos personas con el mismo cargo pueden tener razones muy distintas para responder. La lista debe guardar esa razón antes de escribir el correo.
Por Camilo Bertapelle
El orden cambia el resultado
Primero arma algo bueno. Luego mándalo a más personas.
01
Una lista de cargos todavía no es un mercado
Puedes sacar 2,000 directores comerciales de Apollo en una tarde. Todos tienen un cargo parecido. Eso no significa que deban recibir el mismo mensaje.
Uno acaba de contratar diez vendedores. Otro perdió a su jefe de ventas. Otro lleva dos años con el mismo equipo.
El cargo ayuda a encontrar a la persona. Lo que pasa en su empresa te da una razón para escribirle.
02
Compara estas dos listas
La primera lista dice: empresa de software, 50 a 200 personas y director comercial.
La segunda dice: empresa de software que abrió tres vacantes de ventas este mes y entrará a un país nuevo.
La segunda lista ya contiene una idea para el mensaje. Puedes hablar del equipo nuevo, el mercado nuevo y las cuentas que tendrá que cubrir.
Si la lista no guarda la razón para escribir, el correo tendrá que inventarla.
03
Qué debe guardar cada fila
No necesitas cien columnas. Necesitas las pocas que cambian lo que vas a decir.
- 01Qué empresa es y qué vende.
- 02Qué pasó y cuándo pasó.
- 03Dónde viste ese dato.
- 04Por qué se conecta con tu oferta.
- 05A quién le toca ese problema.
Si una columna no cambia a quién eliges o qué dices, quizá no hace falta tenerla.
04
Una señal es una pista
Una vacante, una nueva oficina o un cambio de puesto te dicen dónde mirar. No prueban que la empresa quiera comprarte.
Abre la fuente. Revisa la fecha. Lee el sitio de la empresa. Luego decide si tu oferta se conecta con algo real.
Así la lista deja de ser un montón de nombres y se vuelve una lista de razones.
